Las aves de 260 parques urbanos de Madrid (45 este año)

Aulas en los parques. Esta es nuestra máxima, junto a la de Ni te imaginas las aves que viven a tu lado. Ambas están relacionadas con nuestra labor de educación ambiental y con el efecto sorpresa al descubrir todo lo vivo que hay a nuestro alrededor. Este curso 2025/2026 recién finalizado añadimos un parque nuevo nunca visitado hasta ahora (Los Ingenieros de Villaverde) y cuatro visitados por primera vez junto a escolares (Las Moreras y Los Cipreses de Leganés, Comillas de Carabanchel y Paraíso de San Blas/Canillejas). Esto hace que llevemos abiertas ya aulas en 260 zonas verdes urbanas y periurbanas de la Comunidad de Madrid, y que 45 de ellas las hayamos disfrutado este año.

Peques aventureros se adentran por primera vez en el parque de Los Ingenieros de Villaverde

No entran en el cómputo general de estas zonas verdes urbanas otros lugares que hemos frecuentado durante nuestras salidas, como la zona de El Berrocal entre El Boalo y Cerceda o el Soto de las Juntas y el río Jarama y la laguna del Campillo en el Parque Regional del Sureste. Tampoco está contabilizado nuestro primer Aves Aves Rural, realizado en noviembre de 2025 entre la sierra de Béjar (Salamanca), y que vuelve este año por partida doble. Echad un vistazo al apartado de Próximas Rutas.

Las que sí entran son las más de cien especies de aves identificadas entre las 111 excursiones/rutas/talleres realizados en el curso 2025/2026, sea con escolares, con familias o con personas adultas dentro de nuestras HistoriAves. Si hubiera que destacar un parque que se ha llevado la palma en número de salidas ese sería Madrid Río. Veinte de esas 111 rutas han recalado en uno de los parques de referencia de la ciudad de Madrid, más aún desde que la renaturalización del cauce, emprendida hace diez años, se consolida poco a poco, a pesar de las luces y fastos que montan en su interior y a su alrededor.

En Madrid Río se encuentran fácilmente aves acuáticas (gaviotas, ánades, cormoranes, garzas, gallinetas…), pero también las típicas de zonas urbanas (carboneros, herrerillos, gorriones, petirrojos, mirlos, cotorras…), otras de tendencias forestales –este curso identificamos por primera vez pico menor, junto al CEIP Los Rosales de Villaverde–, pequeñas aves rapaces, como cernícalos y halcones, y otras más grandes sobrevolando nuestras cabezas: milanos, buitres, ratoneros…

Palco de privilegio en uno de los puentes de Madrid Río para observar aves acuáticas

No obstante, nos queremos acordar ahora de otras aves. Por ejemplo, del colirrojo tizón, el gorrión molinero, el pito ibérico y la curruca capirotada que vieron u oyeron por primera vez los escolares de segundo de primaria del CEIP Barcelona, que también por primera vez se vinieron en este curso con Aver Aves apuntándose a nuestros particulares safaris urbanos entre los parques Katiuska y, especialmente, el de Los Ingenieros de Villaverde.

Desde este distrito madrileño sigue saliendo con diferencia el mayor número de centros escolares dispuestos a abrir nuestras aulas en los parques. También ha sido el primer curso con el CEIP San Carlos, con cuyo alumnado recorrimos parques ya frecuentados con otros centros, como Huerta del Obispo y Plata y Castañar. Momento estelar fue el de las golondrinas y aviones bebiendo y cogiendo barro en el primero de los parques citados.

Después de un tiempo nos volvimos a adentrar junto a familias del AMPA del colegio Wisdom en los jardines de Gloria Fuertes, Colombia y Orlando Zapata Tamayo y el parque Berlín. Ya entrado el mes de abril, entre árboles, praderas y cielo dimos con palomas zuritas muy activas, bandos de gaviotas sombrías rumbo al norte y ese trío de fringílidos tan simpático que forman el verdecillo, el verderón y el jilguero. Todo desde un distrito tan céntrico como Chamartín.

Fuera de la capital, en Leganés nos adentramos en los parques de Las Moreras, Los Cipreses y Carrascal para sorpresa generalizada del alumnado del IES Isaac Albéniz –igualmente por primera vez con nuestras aulas en los parques–, que no daba crédito a que entre los jardines del interior de una rotonda altamente rodeada de tráfico contempláramos garcetas comunes, perdices rojas y pitos ibéricos, además de conejos.

Por citar más parques de ciudades madrileñas en los que hemos recalado en este curso –todos ellos muy recomendables para practicar el pajareo urbano–, mencionamos el Histórico de San Sebastián y El Señorío de Navalcarnero; El Greco, Alhóndiga, Andrés García Madrid y Andalucía/Ciudad de los Niños de Getafe; Las Comunidades de Parla; El Olivo de Coslada; y Lineal del Culebro de Pinto.

Una cadena humana de más de mil personas para salvar una zona verde urbana: la laguna grande de Ambroz

Pero si, para terminar, nos tenemos que quedar con dos de estas zonas verdes, lo hacemos, por el lado emotivo, con el de Las Cruces y las rutas con escolares del CEIP República Dominicana, donde cursó la EGB parte de la plantilla de Aver Aves. Y por el lado de la reivindicación, elegimos la laguna de Ambroz, en el distrito de San Blas/Canillejas –en el límite con el de Vicálvaro y con Coslada–, un humedal único en la ciudad de Madrid que la presión industrial y urbanística pretende ahogar.

Justo este fin de semana pasado participamos en una cadena humana que rodeó por completo la laguna grande de Ambroz para defender este ecosistema y a los aviones zapadores, abejarucos europeos, búhos reales, alcaudones reales y acentores comunes que los frecuentan. Se volvió a gritar que los parques urbanos son también salud. Salud muy necesaria para todos los integrantes de la biodiversidad que la componen, ser humano incluido. Los parques son salud y Aver Aves los seguirá abriendo en el curso 2026/2027 para repartir altas dosis de esta medicina natural entre escolares y personas adultas.

 

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